Quise olvidarme de la historia, de la historia y la memoria, devorarme los recuerdos, los más locos, los más cuerdos. Quise esconderme entre tus hojas, novedad de primavera, construirme con tus ojos un alma nueva.
Quise marcharme de tu vida, y nunca pude; quiero arrancarte de la mía, y ya no puedo.
Quise taparte las palabras, me hice un nudo en la boca; quise dormirme en la agonía que me deja la falopa. Podré vivir así mil años, casi llegué a los cuarenta. Han pasado tantas vidas, que no sé, perdí la cuenta. Quise comprarte cada día, cada tarde, cada noche; quise comprarte la alegría, y sólo te compre un coche. Quise saber si estabas linda para mí, si estabas en el nido, y saber si estabas sola, pero me quedé dormido.
Y como el viento, yo también quise cambiar, dejar esta vida enferma. Pero el vértigo y el licor de tu mirar nos arrastraron siempre hasta el mismo lugar.
Quiero tenerte tanto, quiero tenerte tanto, tanto, tanto, que te espanto.
Quise cambiarte el apellido, ofrecerte mi frazada, protegerte en mi guarida y a vos no te cambia nada.
Te dije tanto que te amo, que te quiero, que te adoro, dije tantas, tantas cosas que me transformé en un loro. Quise probar de tus manzanas y me diste la prohibida. Fui por el primer mordizco pero ya estaba mordida. Y encendí una fogata para prendernos fuego, quise ser tu incendiario y en verdad soy tu bombero. Quise aferrarme a cualquier cosa, al delirio a la botella, me agarré a tu mariposa pero se voló con ella.
¿Y qué importa qué me diga, que si es rubia y qué divina? Que siempre pasa lo mismo y que el amor pronto termina.
Y aunque sé que existirá el adiós, hoy me la juego entero. Yo sólo quiero el nectar de tu amor, si el pasado que me importa, y el futuro qué se yo.
Quiero tenerte tanto, quiero tenerte tanto, tanto, tanto, que te espanto.
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